miércoles, 19 de junio de 2013

Las probabilidades matemáticas de que lo de la infanta sea “un error”





Ignacio Escolar y José Manuel Rey






Supongamos que ha sido un error humano. Supongamos que en realidad han sido cuatro errores humanos consecutivos e independientes, uno detrás de otro y por parte de personas sin relación entre sí: cuatro registradores de la propiedad distintos que tramitaron esas 13 falsas ventas del enredo de la infanta y que enviaron el DNI de Cristina de Borbón a la base de datos de Hacienda por error. De entre unos 46 millones de DNIs españoles, los cuatro se confundieron y escribieron precisamente el de la mujer de Iñaki Urdangarín. ¿Qué posibilidades habría en el universo de que ocurriese una casualidad así? La probabilidad de que se equivoquen los cuatro registradores y escriban por error, al azar, el DNI de la infanta es del orden de uno entre un 10 seguido de 30 ceros. Es decir: una entre 10.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000. O lo que es lo mismo, una entre diez quintillones. Una posibilidad entre diez billones de trillones.
Más números grandes y probabilidades pequeñas. Si en lugar de cuatro, se hubieran equivocado diez eligiendo precisamente el DNI de la infanta –entre registradores y notarios–, tal coincidencia sería matemáticamente tan probable como la de elegir por azar precisamente un átomo en concreto entre todos los del universo (una cifra con 79 ceros).
Para ser justos con la infanta y con la torpeza de los registradores imaginemos que el número posible de DNIs parecidos al de su alteza fuera sólo de 100; no mucha gente tiene un carné de identidad VIP de solo dos dígitos. Incluso así, la probabilidad de que los cuatro registradores se hubiesen equivocado y escribiesen por azaroso error el número de la infanta sería de una entre 100 millones. O lo que es lo mismo, aproximadamente una entre dos veces el "bárcenas", ese gran número recién descubierto en Suiza y que equivale a unos 47 millones.
Por comparar, la probabilidad de que te caiga un meteorito en la cabeza es solo una entre 174 millones. Si yo fuese esa anomalía estadística llamada Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia, me pondría casco.
Y si yo fuera Cristóbal Montoro buscaría una excusa mejor. Una que no insulte la inteligencia de cualquier contribuyente español.

martes, 18 de junio de 2013

El SAT ocupa la antigua finca de Mario Conde en Castilblanco de los Arroyos




Kaos Andalucía



Varios centenares de jornaleros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) han ocupado de forma "simbólica" y "sin incidentes" la finca 'Los Carrizos', en Castilblanco de los Arroyos (Sevilla), que fuera propiedad del exbanquero Mario Conde, con vistas a pedir que forme parte del banco de tierras que la Junta tiene previsto poner en marcha, según han indicado a Europa Press fuentes del SAT, quienes han destacado que en dicho acto ha estado presente el propio Conde.
   El secretario general del SAT, Diego Cañamero, ha explicado a Europa Press que varios centenares de sindicalistas iniciaron una marcha desde una finca cercana hasta la puerta de 'Los Carrizos', donde antes de entrar ha hecho acto de presencia Mario Conde, quien se encontraba en el interior de la finca.
   Según las fuentes sindicales, Conde ha estado hablando con Cañamero. Conde le ha precisado que la subasta anunciada de la finca "no es por la totalidad de los terrenos, sino por una parte", ha defendido la propiedad privada y ha asegurado que "iba a luchar para que no se subastara", a lo que Cañamero ha asegurado que "ningún área de esa finca actualmente es productiva ni da empleo para la comarca", por lo que ha reiterado su petición de que la misma forme parte del banco público de tierras anunciado por la Junta.
   Las fuentes han explicado que tras hablar en la puerta, Conde y Cañamero han entrado en la finca y han seguido hablando, tras lo que se ha dejado entrar a los jornaleros, que han permanecido allí hasta la hora de comer, cuando han almorzado en el interior de la finca para posteriormente marcharse de la misma, toda vez que "se trataba de una ocupación simbólica y nuestra intención no era permanecer allí todo el tiempo".
   Las fuentes han agregado que toda la acción ha estado vigilada por un "amplio despliegue de la Guardia Civil", aunque aseguran que no ha habido incidentes.
   "Algún día volveremos y recuperaremos estas tierras para el pueblo", ha dejado claro Cañamero, quien insiste en que esta ocupación simbólica pretende "evitar que la finca se subaste al mejor postor". "Queremos que la Junta intervenga, pues son 1.700 hectáreas de tierra que deberían pasar a manos públicas y a su vez se entregara a cooperativas y jornaleros a través del banco público de tierras, para que así puedan ser cultivadas y no vaya a la especulación, ha agregado en repetidas ocasiones Cañamero.
   Ha precisado que esa finca posee zonas de monte, unos 125.000 olivos y cree que "en ese terreno se pueden sembrar muchas cosas".

lunes, 17 de junio de 2013

La jura






Antonio Manuel



Se jura ante dios. Los juramentos laicos se llaman promesas. Y cuando se jura una bandera, la española para más señas, se está proclamando amor y fidelidad a lo que significa, tomando a dios por testigo. Existen juramentos militares. Y ahora civiles. Yo no juré bandera. Ni la prometí. Ni pienso hacerlo. Porque sé lo que significa. El escudo de España es una radiografía infame del nacional-catolicismo y de la conquista de Al Ándalus como mito fundacional de un Estado que quiere parecer moderno. Arriba, la cruz. La religión católica encabezando el símbolo de un Estado constitucionalmente aconfesional. Franco la sustituyó por el águila de San Juan, el evangelista predilecto de la reina Isabel, que terminó incorporándola al escudo de los Reyes Católicos. La comunión perfecta entre Iglesia y Estado, Caudillo por la Gracia de Dios, con las bendiciones vergonzantes del Vaticano. Después pasó a ser la Imperial de los Austrias. Y por último, la cruz borbónica que se mantiene hasta en el logo de correos.

Debajo de dios, la corona. El símbolo de la monarquía. Una institución medieval en el siglo XXI. Legitimada entonces por el origen divino y ahora por una Constitución hipócrita que afirma que todos somos iguales ante la ley, sin permitir discriminaciones por el color de la piel, la religión o el género, salvo si tienes la sangre azul y eres varón para ser rey.

El escudo de España se cuida de dejar bien claro quienes son los territorios que componen su esencia fundacional, por este orden: Castilla, León, Aragón y Navarra. Asturias tiene su propio escudo como marca del principado. Y abajo, diminuta y conquistada, Granada. Es decir, Andalucía. No es casualidad que no aparezcan (ni quieran aparecer) Cataluña, Galicia o Euskadi. La misma división foral se contiene en el escudo republicano. Por eso mi bandera republicana es blanca y verde.

La semana pasada se celebró una jura civil en la Diputación. El resabio administrativo del centralismo y que simboliza a Córdoba con el escudo de Castilla-León. Allí juraron ante dios fidelidad a la bandera que arrebata a los andaluces la Mezquita para la Iglesia y el Guadalquivir para Madrid. Por eso los andaluces no sacamos esa bandera en las manifestaciones. Y quienes la besan, no se manifiestan. Sin embargo, callamos cuando nos roban la identidad y pavoneamos esa misma bandera cuando gana la selección. Así nos va. ¡Vivan las Cadenas!